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Hoy ha sido el último día en la ciudad. Ahora mismo me encuentro en el aeropuerto, esperando a que me abran la puerta que me va a llevar de nuevo al viejo mundo.
Los últimos dias han sido tan interesantes como el resto de meses que he estado viviendo aquí. Desde el post que envié hace dos semanas han pasado muchas otras cosas. He estado en un club gigantesco (el más grande en el que estado nunca), me he jugado el pellejo viajando por la noche en una tormenta infernal de hielo y nieve a una ciudad cercana para celebrar un cumpleaños, me he dado cuenta de que nunca terminare de saber que pasa por la cabeza de una mujer (y que nunca me cansaré de intentarlo), me he mudado de casa de nuevo, he comido sushi hasta reventar, he terminado la escuela y seguramente me recordaran por un tiempo como el estudiante más atípico que ha estudiado allí, he organizado una cena internacional en casa y he aprendido a cocinar pollo teriyaki y una cosa extraña coreana de nombre impronunciable,
El resto de la semana ha estado marcada por las despedidas. No me gustan las despedidas. He dicho adiós a mis profesores en la escuela, adiós a los compañeros de clase y adiós a las amistades que he forjado en la ciudad. Decir adiós a la gente es duro cuando les coges cariño y sabes que pasara mucho tiempo antes de volverlos a ver.
Echando la vista atrás, puedo decir que vivir en Toronto ha sido una experiencia enriquecedora. Mi objetivo al venir aquí era soltar el inglés que he estado aprendiendo toda mi vida y que tenia encerrado bajo capas de falta de confianza. Aunque aprender inglés suficiente para moverme con seguridad ha sido importante, ha sido vivir en una ciudad multicultural, sufrir el choque cultural y escuchar a diario el punto de vista de gente de todas partes del mundo lo que me ha cambiado la perspectiva de la pelota en la que vivimos, que ahora me parece mucho más pequeña y me ha convertido en una persona diferente, más profunda, menos reflexiva y más tolerante.
Ahora estoy en mi derecho de afirmar que vivir una temporada en otro país es realemente algo importante para todo el mundo. Al cambiarme de universidad perdí la oportunidad de disfrutar de una beca erasmus y estoy seguro que hay mucha gente que como yo, por falta de tiempo, por su situación económica o por estar demasiado pegado a las faldas de mama no se han planteado dar un salto. Desde mi púlpito os animo a hacerlo porque todo el mundo quiere mejorar en la vida y vivir en un ambiente totalmente distinto es la manera más rápida de progresar como persona.
Ahora estoy escribiendo esto desde Gatwick, después de un viaje aburrido e infernal en un micro-avión sin espacio para estirar las piernas. ¡¡Y eso que yo soy una criatura diminuta!!
Entre el cansancio del viaje y a que me encuentro a solo un par de horas de Madrid ya no tengo más pensamientos profundos, tan solo pienso en comer jamón y chorizo. ¡Y pescado! Estos americanos canadienses sólo saben comer pollo... mmmm esto me recuerda que es la hora de comer...
Si es que al final, por mas que queramos ocultarlo bajo nuestro maquillaje metrosexual, todos los hombres somos como Homer. Me voy al duty-free "Mmmmmm donuts..."
He dejado pasar mucho tiempo desde la última vez que envié una historia aquí. Más de dos meses, lo que significa que llevo cerca de 3 meses en Toronto.
En este tiempo me he mudado 2 veces de casa (y me falta una antes de volver), he tratado de adaptarme al horario canadiense pero sigo viviendo como en España, he comido gusanos coreanos, he bebido té de todos los colores y partes del mundo, he pasado una navidad fuera de casa, he comprado mandarinas de marruecos (y se me ha partido el corazón), he estado en una fiesta con unas 200 personas donde yo era el único blanco, he aprendido a cocinar pollo al curry, pescado al curry y ternera al curry; he visitado las Cataratas de Niagara y Montreal, he convivido con personas de otras religiones, he cruzado la frontera estaunidense firmando papeles en mejicano que me costaba entender, he empezado a usar facebook, he aprendido a dar valor a las cosas más simples, he leído dos libros gordotes y he visto tropocientas películas, he aprendido inglés suficiente para moverme con soltura por la ciudad y para ver la televisión, he aprendido a distinguir físicamente a los coreanos, japoneses, chinos y tailandeses, he conocido a un montón de tamiles y me he sensibilizado con la situación en sri lanka, he conocido a un solo Español, he aprendido a jugar al texas holdem poker aunque hecho de menos una partida de Mus, he estado por primera vez en un casino, estoy empezando a apreciar el café americano, he comido kit-kat de sabor a mango, tengo como adicción comer donuts del tim hortons, he estado en un estadio de curling, he organizado una fiesta internacional en mi casa, me he enamorado de una canadiense, he hecho un montón de amigos nuevos y no quiero perder el contacto con ellos, he conducido en el circuito de F1 Gilles Villeneuve, he aprendido a jugar semiprofesionalmente a Carcassone, he escrito un poema en tamil, he salido a correr por calles cubiertas de nieve bajo cero, he estado en una discoteca bailando hip hop a lo gansta rodeado de negros, he cocinado 10 litros de perfecta sangría española, he usado ordenadores en coreano y japones, he hecho la cuenta atrás del nuevo año rodeado de miles de personas, he cogido una amigdalitis terrible, he aprendido naciones básicas de tamil, japones y coreano, he intentado ir a un partido de hockey y de baloncesto, he caminado a horas indecentes por barrios indecentes y me he sentido mucho mas seguro que paseando por Madrid, he comido platos coreanos y indios tan picantes que harían llorar a satanás, he enseñado a decir a un japones "Que pasa trooooonco, ¡cómeme la polla!", tuve una mala experiencia con un colombiano que pensaba que me quería secuestrar, he patinado sobre hielo en un par de ocasiones (y patino mejor que muchos canadienses), he aprendido un poquito más de yoga, he vivido con una familia Canadiense durante un mes (tiempo suficiente para darme cuenta que tengo bastante con una familia en España, gracias), he comido las 12 uvas a las 6 de la tarde hora local siguiendo lo que pasaba en la puerta de sol a través de telemadrid en streaming por internet, he conducido un coche automático por ciudad y autopista (sin nieve), he tratado sin ganas ni éxito buscar un trabajo a tiempo parcial, he estado de voluntario en un colegio, he ido a consulta con un médico tamil, he ido seis veces al cine, he estado en la calle tan feliz a -15 grados, me he acostumbrado a quitarme los zapatos al entrar en casa, he resucitado un windows en japonés, he perdido mucho español pero he ganado mucho mejicano y ahora en vez de de "hijoputa" digo "wey", "huevón" o "hijo de la chingada" ¡con acento!, he estado en una fiesta que termino cuando empezaron a volar sillas y botellas en la sala, me he enamorado de la funcionalidad del urbanismo americano con mucho espacio, muchos parques, muchos coches, ninguna rotonda, y nada de tráfico *,
Estoy muy contento de haber venido y de estar pasando el invierno fuera de casa. Ya tengo fecha de vuelta, a principios de febrero estaré de nuevo en Madrid. Cuando ponga el pie allí, seré la misma persona pero con un puñado de nuevas experiencias, así que sin duda, algo habrá cambiado.
* Es muy interesante el concepto de parque que tienen aquí. La ciudad entera es un enorme parque porque las calles están llenas de árboles y las áreas que tienen como parques viene a ser nuestro concepto de selva. Al tener tantas zonas verdes las calles no están tan saturadas como en España. Esto me recuerda un comentario de mi amigo Nacho hablando de las calles Alemanas. Él opina que si en un pueblo de Alemania hubiera un alcalde español, eliminaría las grandes avenidas para poner una hilera de casas en el medio y pequeñas calles en los laterales. ¡Compara el modelo Español con el de Toronto, donde puedes ver con facilidad ardillas corriendo por las calles en el centro de la ciudad!
Es una fiesta que conocemos muy bien por la influencia de todas las series y películas americanas que nos tragamos en España. Ahora que estoy aqui he podido ver en directo cómo funciona esto y la verdad es que es muy divertido. La gente compra toneladas de chucherías y luego los niños van de puerta en puerta llenando sus sacos. Si, he dicho bien, sacos. Yo creo que con todo lo que recolectan tienen chucherías para todo el año :-)
Además la gente decora sus casas a conciencia. Ahora que ya tengo un poco mas de confianza salgo a correr por el vecindario y he tenido la ocasión ver ver montones de casa decoradas con esqueletos, calabazas, tumbas, vampiros y brujas. Pero el mejor ejemplo lo teniámos al lado, el vecino de la casa de enfrente ha estado preparando la decoración desde antes de que yo llegara a la ciudad y para la noche de Halloween aquello era todo un espectáculo de luz y sonido. Los adultos de la casa se disfrazaron de monstruos y iban por la calle acojonando a la gente: uno de ellos llevaba una sierra eléctrica de verdad encendida.
Sólo he ido a una fiesta de Halloween, pero me lo pase como un enano. Fue muy divertido, sobre todo por que yo rara vez me disfrazo de nada. Además, el concepto Canadiense de fiesta es muy distinto del Español porque aquí la gente o no bebe o bebe poquito de alcohol. Es comprensible porque aquí no es fácil comprar alcohol. Por ejemplo las botellas de ron, whisky y vodka no puedes comprarlas en un supermercado, solamente lo venden en un tipo de tiendas llamadas LCBO. Ayer estuve en una de estas tiendas y vi la segunda razón: El alcohol es muy caro. La típica botella de ron tostado que en España vale entre 12 y 15 EUR aquí vale 25. Además no se puede comprar cerveza por debajo de 3 EUR el botellín, con lo que luego en los bares te clavan la friolera de 6 o 7 EUR.
De todas maneras lo mejor de la fiesta fue ver a las cachondas increíblemente sexys chicas japonesas bailando regatón* como "dáme más gasolina" moviendo el culo como autenticas brasileñas.
Hace unos días acudí como voluntario a ayudar en un colegio que estaba organizando una fiesta para recaudar fondos. ¡Vaya pedazo de colegio! ¡Era como entrar en el típico colegio americano de las películas! ¡Vaya pedazo de fiesta! Allí había muchísima gente y se habían preparado un monton de actividades para los niños y para los padres. En España seria muy difícil hacer algo así un sábado por la mañana porque ningún profesor querría trabajar gratis. En Canada tienen un concepto de vecindario bastante más potenciado que en la España urbana y todo el mundo se conoce entre si y se acerca a este tipo de eventos como si fuera un punto de encuentro entre los vecinos.
Los niños canadienses son muy monos, prácticamente todos rubios y de ojos claros. Los niños que no son rubios son hijos de padres inmigrantes, en su mayoría asiáticos y algún que otro latinoamericano. Mi tarea como voluntario fue ayudar a hacer collares de gominolas y a hacer las típicas galletas de colores chillones americanas. Yo me lo pase como un enano :-)
La comida que estoy comiendo es una mezcla de comida asiática y americana. En concreto al padre le encanta la comida coreana y tailandesa pero de vez en cuando prepara platos americanos. A mi me gusta la comida asiática, pero solo de vez en cuando, no de forma habitual asi que hoy he ido a un supermercado a comprar aceite de oliva (para mi sorpresa no es caro, ya veremos cómo de bueno es) y algo de pasta.
Otra cosa curiosa que he visto es que no usan leche pasteurizada. Toda la leche que beben, que no es mucha porque yo creo que solo la usan mezclada con el café, la venden en bolsas o en paquetes sin pasteurizar. Yo recuerdo que cuando era pequeño en España teníamos también leche en bolsas pero no debe ser el mismo proceso porque recuerdo que aquella leche hacia falta cocerla y esta que venden en Canada se puede beber directamente.
Lo que si que tienen buena es la carne. Supongo que vendrá de esas enormes praderas que hay en el centro de Estados Unidos y Canada. Por lo que he podido probar, la carne normal es al menos tan buena como la ternera gallega aunque la suelen servir como entrecots, no en los filetes finos a los que estamos acostumbrados en España.
Lo primero que me sorprendió cuando llegue aquí es la arquitectura. Las calles americanas no tienen nada que ver con las europeas... ¡son cómo en las películas! Los canadienses se sienten muy seguros en Toronto, algo curioso porque en los seis días que llevo aquí sólo he visto un coche de policía y fue en el centro de la ciudad, no en las áreas residenciales.
Aquí viven en casitas individuales, con un patio trasero y una entrada con una pequeña zona verde y la típica rampa de entrada al garaje. Lo más parecido en España son los típicos adosados pero de esos hay muy poquitos aquí. En el centro de la ciudad, que es donde se concentra el motor comercial y financiero de la ciudad, hay rascacielos de oficinas pero a su alrededor no hay grandes edificios residenciales. Existen pisos en pequeños edificios de 3 o 4 alturas pero creo que no es una opción para las familias. Las casas individuales, aunque son bastante caras, son un chollo si lo comparamos con los precios en España.
Todas las casas ya tienen la decoración de halloween preparada. El próximo miércoles es la noche de halloween y es cuando los niños van de casa en casa pidiendo caramelos (El famoso trick or treat que vemos en las películas). En mi casa ya tenemos las típicas calabazas y supongo que mañana las recortaremos para que tengan la típica cara de halloween.